Lionel Messi tiene una cita con su pasado. El próximo sábado 6 de diciembre, el Inter Miami jugará la Final de la MLS ante Vancouver Whitecaps, y frente a Leo volverá a aparecer ese rostro que tantas pesadillas le dio: Thomas Müller, ahora convertido en la gran figura del cuadro canadiense.

En la otra vereda del Chase Stadium estará el mismo hombre que fue verdugo en algunos de los días más duros de su carrera. Müller lo derrotó en el 4-0 de Alemania sobre Argentina en Sudáfrica 2010, le negó el sueño mundialista en la final de Brasil 2014 y fue testigo —y artífice— del 8-2 con el que el Bayern humilló al Barcelona en la Champions 2020.
El balance del historial tampoco deja dudas: de diez enfrentamientos entre ambos, Müller ganó siete. Ahora el destino los vuelve a poner cara a cara, pero en un escenario distinto y bajo el sol de Fort Lauderdale.

“Esto no es Messi contra Thomas Müller, es Miami contra Whitecaps”, lanzó el alemán en entrevista con Apple TV. Aunque enseguida dejó una frase que pareció esconder una vieja chispa competitiva: “Quizás ellos dependen un poco más de él de lo que nosotros dependemos de mí… ¿entienden lo que digo?”.
Aun así, Müller no escatimó elogios para su viejo rival: “Disfruto verlo jugar. Miami es un equipo realmente fuerte. Es la final que deseaba. Este tipo de partidos hacen que todo el mundo mire”.
Y no se equivoca. La MLS Cup 2025 se jugará con la atención de todo el planeta puesta sobre ella. Porque más allá de los nombres o las conferencias, hay algo irresistible en la idea de Messi enfrentando otra vez a su más temido antagonista. Y esta vez, tal vez, el fútbol le reserve un desenlace distinto.

